![]()
Así que he dejado un poco de misterio, no deliberado, que otros con malas intenciones pueden llenar con su imaginación. No era mi intención hacerlo así.
Mis intenciones en la vida no incluyeron el crear una leyenda sobre mí. Sólo quería conocer al hombre y comprenderlo.
En realidad no me importaba si él no me comprendía, con tal de que se comprendiera a sí mismo. Yo era la parte menor de mi proyecto. Algunos dicen que esto es desafortunado, pero yo no lo creo así. Yo no viví para que se me comprendiera, sino para comprender.
Y no importa. Hace mucho tiempo, cesé completamente de defenderme en contra de las mentiras y las calumnias cuando ocurrieron. Para algunos esto se considerará extraño. Pero, ¿cómo se pueden controlar las extravagantes baladronadas de una prensa que nunca te entrevista?
¿Condenas y combates cada rumor o cada mentira?
Me di cuenta hace mucho de que no tenía tiempo para eso. Pero principalmente no tenía la inclinación de parar las alegaciones del hombre y castigarle por ser lo que era y por pensar lo que pensaba.
Aprendí muy pronto la futilidad de luchar contra el que tiene tendencias depravadas.
Una vez fui expulsado de una isla, cuando era un muchacho, por un gobernador sombrío y amargado, bajo el cargo de encontrarme siempre feliz y sonriente. No había más historia que esa.
Así que, ¿qué hace uno? ¿Procura la venganza y la muerte de los hombres porque son ignorantes, obtusos o intolerantes?
No, cuando la misión de uno es comprender y ayudar a los hombres.
¿Se defiende uno contra las mentiras y la infamia cuando está ya demasiado ocupado haciendo su trabajo?
Uno elige lo que debe hacer. Y lo hace. Todo lo demás es una distracción absurda.
Las amenazas a mi persona no son importantes en el esquema de las cosas. Yo sabía que conseguiría mis metas. Lo sabía desde hacía mucho tiempo.
Sólo una vez tuve miedo de las enormes implicaciones de comprender al hombre. Fue cuando aislé a finales de los años treinta lo que parecía ser el principio dinámico de la existencia y supe hacia donde me dirigiría un descubrimiento así.
Recordé que el hombre normalmente crucificaba a cualquiera que le aportara sabiduría o le ayudara de verdad.
Tuve miedo por unos momentos.
Pero me di cuenta de que había buscado una respuesta durante demasiados años ya, como para abandonarlo en ese punto. Y entonces acepté esa condición. Y no me he detenido en mi camino por miedo personal.
La historia de mi vida no tiene importancia. He vivido.
Lo único que lamento realmente, ha sido matar hombres en el estruendo y la pasión de la guerra, y aunque desearía no haberlo hecho, a pesar de todo, fue hecho.
Lo que la gente dice que, como ser, he hecho o dejado de hacer, no tiene importancia en lo que respecta al hecho de que mi trabajo se ha realizado, se ha hecho bien, y sigue vivo para ayudar al hombre a convertirse en un ser mejor. Si triunfo personalmente o muero por ello en esta vida, no tiene la más mínima importancia.
Lo que he hecho para el beneficio del hombre no lo pueden deshacer miles de columnas de prensa hostil o cien mil millones de mentiras difamatorias. Mis amigos, y tengo muchos, saben que son mentiras, lo que es bastante de por sí.
Yo soy yo mismo. Puedo mantener la cabeza bien alta ante mí mismo. Sé lo que he logrado en el desarrollo de una nueva filosofía, y ciertamente no soy tan obtuso como para suponer que no tiene consecuencias para mí. Sólo un tonto esperaría o valoraría los elogios del demente y no espera ser dañado por el acto de ayudar a un animal salvaje herido. Uno toma las consecuencias junto con el acto.
He llevado a cabo mi intención básica: comprender al hombre y ayudarle a alcanzar mayores alturas de civilización a través del conocimiento de sí mismo.
Y todos los amigos que tengo, y muchos, muchos más, se alegran de que haya vivido.
Y esa es la historia de mi vida: la única historia que importa.
Mis aventuras, mi descorazonamiento, la alegría que siento con el canto del viento y del mar, mi orgullo al crear prosa y fotografías, mis intentos de componer música, mi risa junto a los amigos, lo que me gusta y lo que me disgusta y los hechos, no son, ninguno de ellos, deshonrosos.
De modo que se han producido ataques.
¿Le sorprende esto a alguien? Tales acciones sólo prueban que el hombre necesita ayuda y la necesita desesperadamente, si ataca a sus amigos.
Un pasado investigado incesantemente durante dieciséis años por el mundo de la prensa e incluso por la policía de un planeta, sin el descubrimiento de un solo crimen, ¡debe ser sin duda un pasado singularmente limpio en verdad!
Si leyeras la prensa, hasta 1950...
Yo era una persona medianamente famosa, pintoresca, de excelente familia, de reputación intachable, un miembro de clubes y sociedades famosas, con muchos amigos en lugares importantes.
Tras la publicación de un libro relativo a la mente, de la noche a la mañana me convertí en un oscuro villano con un pasado terrible (sin especificar los crímenes por supuesto, ya que no existía ninguno). De esto sólo deducimos que la propia mente de una persona es aparentemente un monopolio en alguna parte, propiedad de un grupo muy susceptible que saca demasiados beneficios como para perder ese control. En cualquier año, se escriben miles de libros sobre filosofía y sobre la mente; muchos de ellos, banales; muchos, depravados; muchos otros, perjudiciales, sin que nadie proteste. Muchas de estas obras están escritas por gente importante.
Mi única defensa por haber vivido continuación...
| Anterior | Glosario | Índice | Siguiente |
| Encuesta | Sitios afines | Librería | Página principal |
L. Ron Hubbard the Philosopher |L. Ron Hubbard , Der Philosoph |L. Ronald Hubbard : El Filósofo |L. Ron Hubbard , Le Philosophe |L. Ron Hubbard : Il Filosofo
info@scientology.net© 1997-2004 Iglesia de Scientology Internacional. All Rights Reserved.
Para información sobre marcas registradas