El comportamiento exacto en la muerte puede variar de una persona a otra. Una persona que tenía que “poseer” fuertemente, se limitaría a alejarse un tanto del cuerpo y probablemente diría: “No me importa, en cualquier forma, no quiero vivir, fui muy infeliz durante toda esta vida y estoy encantado de que no me importe”.

      Alguna otra persona corre el mismo riesgo de ni siquiera pensar en ello. Pero esa persona estaba tan poco viva cuando vivía que su vitalidad después de haber muerto es también insignificante.

      Con una persona que ha sido bastante fuerte y capaz, hay una reacción interesante a la muerte del cuerpo: “Les mostraré que no pueden sacarme del juego”. Esto la enoja y la perturba, y se lanza a través de medio país hasta que ve un hospital de maternidad y toma un cuerpo de un recién nacido.

      La exteriorización que ocurre en la muerte es fascinante porque la persona está totalmente consciente de ello. La persona sabe quién es. Por lo general tiene muy buena percepción. Sabe dónde están sus amigos. El señalar como un fenómeno espiritual increíble el que alguien se le apareciera a un amigo después de haber muerto a varios kilómetros de distancia, es algo parecido a sentirse muy sorprendido porque la camarera llega a la mesa en un restaurante.

      En ocasiones también algunas personas se despiertan durante la noche y se dan cuenta de que alguien ha muerto violentamente. En general, se debe a la cantidad de confusión que se lanza sobre el ser cuando han matado su cuerpo. Si han matado a una persona con una violencia repentina y ella está muy sorprendida por ello, puede estar alterada lo suficiente y tomar todo el asunto con la suficiente falta de filosofía como para que sea probable que salga a buscar a sus parientes y amigos, impulsada por una prisa frenética, intentando asegurarse de que no se ha ido al purgatorio o algún otro lugar.

      Ha sufrido una pérdida de masa. Si usted tuviera el automóvil estacionado en la calle y saliera esperando hallarlo en ese lugar, y descubriera que ya no está allí, se alteraría. Este es más o menos el estado mental en que generalmente se encuentra un thetán cuando advierte que su cuerpo está muerto. Su idea dominante es apoderarse de otro cuerpo, lo que podría hacer, al encontrar a un niño muy pequeño con el cual volver a la vida.

      Pero la entrada más usual de un thetán en un nuevo cuerpo tiene lugar aproximadamente alrededor de lo que llamamos asunción y la asunción ocurre a los pocos minutos de nacer, en la mayoría de los casos. El niño nace y entonces el thetán toma el cuerpo del recién nacido.

      ¿Cómo se comportan los thetanes cuando repentinamente ya no poseen un cuerpo? Actúan como las personas. Se quedarán por ahí, cerca de la gente, verán a una mujer embarazada y la seguirán por la calle. O bien, se quedarán por ahí en la entrada de la sala de urgencias de un hospital, y verán un cuerpo totalmente magullado cuyo ser se ha ido o está a punto de hacerlo. Puede hasta llegar a tomar ese cuerpo y aparentar que es el marido de alguien.

      Los thetanes hacen toda clase de cosas extrañas. Cuando se toma un cuerpo nuevo, si es que se toma un cuerpo nuevo en absoluto, no está estandarizado más allá de decir que usualmente ocurre (a menos que el thetán tenga otra idea), dos o tres minutos después de que la madre dé a luz al niño. El thetán lo ocupa generalmente en el momento en que el niño toma el primer aliento de aire repentino.

      ¿Seguiría viviendo el cuerpo sin que un thetán lo ocupara? Ese es otro asunto. La cuestión es con qué rapidez puede el thetán atrapar un cuerpo antes de que algún otro lo ocupe. Existe, por tanto, cierta ansiedad con relación a esto.

      A menudo, los thetanes dicen plegarias muy interesantes en el momento de tomar un cuerpo. Se consagran a su desarrollo continuo y a la familia, y realizan toda clase de rituales extraños, todo ello porque se sienten muy felices por haber conseguido un nuevo cuerpo. Pero lo extraño es que no bloquean su memoria hasta que ocupan otro cuerpo. El bloqueo de la memoria tiene lugar realmente cuando se toma el nuevo cuerpo.

      La muerte es en sí, un asunto técnico. Se puede, con una considerable certidumbre, asegurar a un esposo cuya esposa acaba de morir, que ella salió muy bien y que se dirige a algún sitio para ocupar un nuevo cuerpo. Si se ha llegado allí mientras la persona puede aún comunicarse con uno, en los últimos momentos, se descubre usualmente que la persona tiene algo localizado, tiene algo planeado.

      En general, la persona no se retira simplemente, olvidándolo todo. Se retira con su plena identidad y permanece en los alrededores durante un buen período. El ser está generalmente durante el funeral, sin duda. Con frecuencia andará alrededor de las cosas que poseía, para ver que no sean maltratadas. Y puede sentirse molesto si sus deseos con respecto a ciertas cosas, no se llevan a cabo.

      Solía suceder que los thetanes castigaran a la gente por no llevar a cabo sus deseos después de la muerte. La gente afirmaba entonces que esto era superstición y la ciencia se oponía a la superstición. Pues bien, es muy interesante que al averiguar lo que es ciencia y lo que es superstición, hemos descubierto que el ser es capaz de casi cualquier cosa, mientras se encuentre dentro de su habilidad para llevarlo a cabo.

      Perder el libro de notas, alguna posesión muy apreciada, o el cuerpo, es muy semejante. Pero debido al mecanismo del olvido, se hace un gran misterio de ello.

      Y ese es el fenómeno de la muerte. LRH’s Signature


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