La recuperación de la memoria se lleva a cabo como algo natural en casi cualquiera de los procesamientos de Dianética y Scientology. En la actualidad, es imposible procesar a alguien de forma adecuada y experta sin que tarde o temprano llegue a recordar, como algo real, una vida pasada.

      Las vidas pasadas pueden invalidarse fácilmente, ya que sin procesamiento es difícil recordarlas. La voluntad misma del individuo influye considerablemente en esto. No deben buscarse causas externas a por qué su memoria está bloqueada. De la misma forma en que él debe otorgar el permiso para estar dentro de esa trampa, también debe concederlo para que se le haga recordar. Está más o menos convencido de que la memoria, al recordar el pasado más allá de ese asunto llamado muerte, le haría reexperimentar el dolor que ya siente que fue excesivo para él. Por ello, se muestra muy reacio a enfrentarse otra vez a este mecanismo, y al encarar la muerte, casi siempre entra en un cierto nivel de amnesia.

      Ahora bien, a todos nos parece bien el asumir una actitud científica con respecto a la muerte, pero a pesar de todo, conlleva una cierta dosis de impacto y malestar. ¡Hasta que usted haya muerto varias veces, no comprenderá cuán desconcertante puede resultar!

      De hecho, estamos en deuda por una buena cantidad de nuestro material sobre este tema, con el hecho extraño de que yo estuve oficialmente muerto dos veces en esta vida. Fallecí una vez durante una operación, algún tiempo atrás, en los años treinta. Salí por encima de la calle y tuve lástima de mí mismo y decidí que no podían hacerme algo así. El corazón del cuerpo había cesado de latir; regresé y tomé el cuerpo a través de los mecanismos de la cabeza que estimulan las pulsaciones cardíacas. Apenas tomé el mando de estos, disparé el cuerpo de vuelta a la vida. La única razón por la que menciono esto es porque le ocurre a tantas personas y nunca lo mencionan. Mueren y retornan a la vida. Después alguien los invalida y nunca vuelven a decir nada sobre ello.

      Por lo común, cuando una persona muere, se retira de su cuerpo, conociendo sus responsabilidades, sabiendo quién es, dónde ha estado y qué ha estado haciendo. Si se encuentra en una condición aceptable en algún grado, esto es lo que le ocurre. Se retira en el momento de la muerte, con la memoria de todo ello.

      Algo mata al cuerpo de la persona: un automóvil, demasiados juicios ante los tribunales, una sobredosis de somníferos de amplia publicidad. En el momento en el que concibe la idea de que su cuerpo ya no es funcional de manera alguna, se retira. Usualmente, en este momento no se produce una oclusión total.

      No es cierto que un thetán se coloque a alguna distancia del cuerpo y luego deje de preocuparse por él y olvide todo sobre él. Como evidencia de esto hay testimonios de incidentes de ocasiones en las que un thetán se retiró de su cabeza, estaba endiabladamente furioso y simplemente le dio una soberana paliza al tipo que lo había matado. Esto hizo que la teoría de los espíritus perdiera popularidad. La gente intentó olvidarse de esto y de esta forma, cuando anduvieran matando a la gente no recibirían inmediatamente una reacción violenta. Algunas personas desearían olvidarlo, pensando que de esa manera podrían cometer un crimen sin tener que sufrir por ello.

Quote Pull       El hombre ha capitalizado enormemente el fenómeno que rodea a la muerte. Observe cualquier vecindario y encontrará que si hay un edificio que esté en óptimas condiciones de mantenimiento, normalmente se tratará de una agencia funeraria. ¿Por qué es fácil sacar provecho de la muerte?

      Porque cuando las personas piensan en la muerte, piensan en la pérdida y se aferran a algo. Esto explica el comportamiento de los familiares después de haber muerto uno de los suyos. Se presentan todos, desgarran la ropa de la persona y luchan entre ellos por las posesiones. Todavía están vivos, pero han experimentado una pérdida y reflexionan con interés sobre los efectos personales del muerto. Están en cierto modo intentando recuperar a la persona. Piensan que si pueden apoderarse de suficientes bienes, conseguirán que la persona vuelva. De hecho no hay tanta avaricia como parece, es sólo algo obsesivo.

      He visto, por ejemplo, a los parientes adueñarse de las cosas más extrañas. Una vez vi a una anciana gritando porque no la dejaban adueñarse de una pipa de espuma de mar de un individuo. Le indiqué que ella no fumaba en pipa de espuma de mar y me miró con una especie de desconcierto y volvió en sí, diciendo: “Pues es verdad” y se la entregó a otra persona. Era una prenda, símbolo de la persona que acababa de partir.


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