Sin embargo, algunos hechos se conocen por completo; el primero de ellos es que el individuo mismo es un espíritu que controla un cuerpo mediante una mente. El segundo es que el thetán puede crear espacio, energía, masa y tiempo. El tercero es que el thetán puede separarse del cuerpo sin que se produzca el fenómeno de la muerte, y puede manejar y controlar un cuerpo desde una distancia considerable. El cuarto es que el thetán no se preocupa de recordar la vida que acaba de vivir, después de abandonar el cuerpo y la mente. El quinto es que siempre que una persona muere, se exterioriza. El sexto es que la persona, habiéndose exteriorizado, normalmente vuelve a un planeta y por lo general consigue otro cuerpo de la misma raza que el anterior.

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      En para-Scientology se discute mucho sobre el área entre vidas y otros fenómenos que en algún momento podrían haberse considerado como el cielo o el infierno, pero está demostrado por completo que el thetán es inmortal y que en realidad no puede experimentar la muerte y la simula mediante el olvido. Es suficientemente patente que el thetán vuelve a vivir y que tiene mucha ansiedad por poner algo en la línea temporal (algo para el futuro), para tener algo por lo cual regresar; de ahí tenemos la ansiedad sexual: debe haber más cuerpos para la próxima vida.

      Es obvio que lo que creamos en nuestras sociedades durante esta vida nos afecta en la próxima. Esto es muy diferente a la “creencia” o idea de que esto ocurre. En Scientology no intentamos forzar a la gente a que saque conclusiones. Una persona puede experimentar estas cosas por sí misma, y a menos que pueda hacerlo, nadie esperará que las acepte.

      La manifestación de que el más allá es nuestra próxima vida, cambia por completo el concepto general del destino espiritual. No existe discusión alguna con respecto a los dogmas de fe, ya que las religiones no afirman con precisión y uniformidad que uno vaya de inmediato al cielo o al infierno. Es seguro que en la vida siguiente, el individuo experimentará el efecto de la civilización en cuya creación ha tomado parte; en otras palabras: el individuo regresa. Él tiene responsabilidad por lo que sucede hoy, ya que lo experimentará el día de mañana.


L. Ronald Hubbard


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