Presentación de L. Ronald Hubbard

L
os materiales de Scientology componen la mayor colección de trabajos escritos y hablados de cualquier obra filosófica individual. Esos materiales, además, han dado lugar a la única religión importante fundada en el siglo XX, y así constituyen la piedra angular espiritual para varios millones de partidarios en todos los continentes. Fue además mediante la filosofía de Scientology que L. Ronald Hubbard derivó sus soluciones a la criminalidad, a la drogadicción, al analfabetismo y a la agitación social: todas ellas utilizadas ahora por muchos millones más de personas, prácticamente en cada nación de la Tierra. No obstante, cuando examinamos los principios en los que se fundó esa filosofía, encontramos una convicción verdaderamente simple. En primer lugar, L. Ronald Hubbard nos dice que la sabiduría está destinada a aquellos que deseen alcanzarla, y que nunca se debería contemplar con temor reverente. A continuación nos dice que el conocimiento filosófico es sólo pertinente a nuestras vidas si podemos aplicarlo realmente, ya que “el aprendizaje encerrado en libros enmohecidos es de poca utilidad para nadie”. Finalmente nos dice que la filosofía no tiene valor a menos que se pueda usar o sea verdadera, y que si llegamos a conocer la verdad acerca de nosotros mismos, entonces la verdad nos hará libres.

[picture]       En las páginas que siguen, se presentan diez artículos de L. Ronald Hubbard que hablan de su viaje filosófico hasta la fundación de Dianética y Scientology. A modo de introducción, definamos primero “filosofía” como el amor a la sabiduría o la búsqueda de la sabiduría, y digamos que tradicionalmente comprende todas las grandes búsquedas de la verdad. A continuación, y específicamente dentro de ese contexto, apreciemos la obra de L. Ronald Hubbard situándola dentro de la más antigua tradición filosófica, que se remonta cuando menos a los albores del pensamiento religioso. Finalmente, describamos Scientology como una filosofía religiosa aplicada, y entendamos que descansa, no en teorías ni en suposiciones, sino en axiomas que provienen de una observación exacta. De hecho, cuando hablamos del viaje filosófico de Hubbard, estamos hablando realmente del primer examen deliberado y metódico de temas espirituales, en el cual, el único criterio había sido el de que funcionara; es decir: ¿los procedimientos provenientes de esa búsqueda mejoraban en realidad nuestra capacidad para sobrevivir, nos hacían de hecho más felices, más causativos y más capaces? Por lo tanto, en lo que a eso respecta no estamos hablando de filosofía en ningún sentido concebido de manera general: un discurso sobre la existencia, una contemplación de la realidad o una exposición de nuestro lugar en este mundo. Ni tampoco estamos hablando de lo que pasa por filosofía ante un credo materialista en el que todo pensamiento filosófico que vaya más allá de tópicos sombríos como “Tu vida es un accidente biológico, así que más valdría que agarraras todo lo que puedas antes de morir” llega a no tener ningún significado. Por el contrario, estamos abordando la filosofía como algo resultante de una búsqueda de lo que es, de verdades que funcionan, que son pertinentes y aplicables a cada faceta de nuestras vidas. O como lo expresara el mismo Hubbard: “Nos estamos ocupando de descubrimientos”.

      En el corazón de esos descubrimientos yace una visión verdaderamente sorprendente del hombre como ser intrínsecamente espiritual que vive, no unos ochenta años antes de que la muerte lo acabe, sino de hecho, para siempre. En la forma en que podríamos darnos cuenta de esa visión es mediante el proceso de la auditación, que es la práctica central de Scientology y se define como la aplicación de procedimientos de Scientology por un auditor (del Latín audire, escuchar). La auditación es una actividad de gran precisión y descansa en el principio de que si podemos captar verdaderamente el origen de lo que nos aflige, entonces ya no estamos afligidos. La totalidad de la auditación de Scientology y de la preparación de auditores está compendiada en El Puente de Scientology, que a su vez describe la ruta hacia estados de conciencia y habilidad cada vez mayores: ya sea que, como lo pone Hubbard tan provocativamente, “la persona continúe siendo un ser humano o se convierta en otra cosa”.

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      Cómo llegó L. Ronald Hubbard a esa declaración y qué significa dentro del contexto más amplio de nuestras vidas, es por supuesto el tema principal de todo lo que aquí se presenta. En todo caso, y como últimas palabras de presentación, destaquemos los temas principales. Primero, aquellos que imaginan un filósofo remoto y contemplativo, están a punto de desengañarse, ya que cuando hablamos del viaje filosófico de Hubbard, estamos hablando genuinamente de un viaje, no de un tamizado de ideas en algún claustro académico, sino de un estudio de la existencia a partir de lo que con veracidad expresó como: “de arriba abajo y de abajo arriba”. Lo siguiente es que aquellos que consideran este tema en gran medida irrelevante (o en el mejor de los casos, ligeramente interesante), están a punto de desengañarse de manera similar, porque aquí está la filosofía, no como una discusión sobre la vida, sino como un instrumento para la vida. De hecho, aquí está la filosofía como la vida en sí. Finalmente, y en particular para aquellos que ya están familiarizados con las obras de L. Ronald Hubbard, aquí se encuentran varios ensayos, artículos escogidos y exposiciones excepcionales, de todos los momentos transcendentales críticos de la ruta filosófica de Hubbard; desde su obra contemplativa más antigua, el ya legendario Excálibur, pasando por su profundamente personal “Mi única defensa por haber vivido”, hasta una conversación con el eminente teólogo, el Dr. Stillson Judah, nunca antes publicada. Se incluyen además, notas de Hubbard sobre los fenómenos de la muerte, la revelación de vidas pasadas y la composición literaria que da título a nuestra revista: El redescubrimiento del alma humana, en donde relata la odisea a través de lo que constituye todo el pensamiento del siglo XX, para finalmente llegar a lo que es una perspectiva filosófica absolutamente extraordinaria: “Estamos estudiando el alma o espíritu. Lo estamos estudiando como tal. No estamos intentando usar este estudio para mejorar ningún otro estudio o creencia. Y estamos contando la historia de cómo fue que el alma necesitaba ser redescubierta”.[Picture]


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